
Tu ceja espesa.
Tu risa cambiante y sonora.
Tus frases tontas y ñoñas.
Tu forma de esconderte detrás de mi, y resoplarme en la espalda.
Tus ansias, y prisa de vivir.
Tu capacidad de contagiarme tus puñeteros estados de ánimo.
La manera que tienes de elogiarme e insultarme en el mismo espacio de tiempo, y sin que me entere de nada.
Tu falta absoluta de celos en y para todo.
Tu seguridad estúpida.
Tu falta de reflexión, y sus excepciones periódicas.
Que me eches de menos, y nunca me lo reconozcas.
Y bueno, nena, puedo seguir, y seguir, y seguir ...
