Mi madre siempre repite ese sabio refrán que tanto trabajo y tiempo me costó entender: perdona pero no olvides.
Hay personas que te dañan, que traspasan tu barrera y te rasgan en lo más hondo. Y tú, que has aprendido bien la lección, tapas como puedes la herida y sigues adelante, pero teniendo siempre presente la cicatriz. Siempre presente, porque en un mínimo momento de descuido pueden volver a traspasarte, puede volver a doler.
Pero como toda regla general, hay excepciones. Pocas, pero suficientes. Cuando pesa más el cariño, cuando todo lo vivido se impone al momento presente, y cuando no hay sustitución posible. Cuando realmente merece la pena.
Permite que seamos la excepción, como siempre lo hemos sido. Porque cuando hay amor del bueno y ganas, sobra lo demás. Porque hay cosas que nunca cambian y, si cambian, siempre es a mejor.
Es cierto eso de que todos necesitamos un mundo propio y secreto, pero también expresarnos sin limitaciones.
viernes, 25 de noviembre de 2011
sábado, 12 de noviembre de 2011
Jamás
El reloj empieza a terminar de contar, y el sentido del humor del universo te contagia.
Al final gana el "te echo de menos", al final gana el "me alegro por ti", y el "te quiero" como siempre te he querido.
Al final con una mirada lo arreglas todo, y de nuevo te invade el optimismo, y los buenos recuerdos.
Y de repente todo vuelve a ser como antes...
Porque hay ciertas cosas que no cambian jamás.
http://www.youtube.com/watch?v=b-snQWuNP4g
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