martes, 26 de abril de 2011

Escape


Es posible que lleven razón y sufra bipolaridad… A veces me pregunto qué hacer cuando todo te estorba, cuando hasta la más amable de las palabras te suena a insulto o cuando al mirarte en el espejo no reconoces lo que ves en él. Puede que lleven razón, que haya determinados días en los que el mundo e incluso yo misma, queremos descansar de mí. Esos días en los que desearía bajarme del globo terráqueo para que siga girando tranquilo, mientras observo desde algún planeta lejano, haciendo vendimia de toda mi mala uva, y poder volver el día de mañana a casa con energía renovada, con aire limpio y nuevo.
Pero tengo que aguantar un poco más, quererme más en esos días, aunque por dentro parezca venir del mismo infierno… Mientras me consumo delante del teclado pensado en que quizás esto no tenga solución, coloco los auriculares en mis oídos… Y recuerdo el dicho popular: “la música amansa las fieras”. En eso puede que también lleven razón…

lunes, 25 de abril de 2011

Lecciones

Esta mañana, de vuelta a casa en bus, estaba sentada en el lado izquierdo.

Llegando a mi destino, reconocí en la acera a un niño, con su caminar tan pausado y característico.

Un amigo del pasado. Un compañero de instituto.

Aquél niño que llegaba siempre a clase después de mi.

Detrás del que me senté durante dos años.

Ese niño rubio, de ojos azules, alto y corpulento, tímido y silencioso.

Con el que discutía todo el tiempo, en clase, sólo por hablar con él y poder mirarlo a los ojos.


Aquél niño del que estuve pillada dos años.

Mi amor imposible del instituto...


Y tras Selectividad, un día, después de un año sin verlo, sin saber nada sobre él, me llamó.

Y me llamó para confesarme que durante dos años el se había sentido atraído por mí.

Para preguntarme si ya era tarde.

Para preguntarme de qué tenía tanto miedo.

Teníamos miedo los dos.


Esta mañana lo he visto, aunque ya no es un niño sino un hombre.

Y de camino a casa hoy, inmersa en esos recuerdos, me di cuenta que él me dio una lección de valentía, que me cambió de una vez y para siempre.

jueves, 21 de abril de 2011

De 5 a 6 minutos

Y alli estuvimos toda la tarde, discutiendo todo el tiempo, y sin saber porqué, yo mirando mi helado, y tu tocando todo lo que estaba en la mesa, fuera tuyo o mío.


En realidad no te escucho cuando me hablas, y yo no te hablo de nada interesante para que no tengas que escucharme. Y te dan ganas de irte, para estar a solas y en silencio, dandole un poco mas de sentido a todo.


Y a mi ganas de quedarme allí, mirando mi helado que se derrite.


Pero no te vas, y yo me como el helado. Y luego sonríes y bostezas. Yo me toco el pelo, y te cambio de tema, y ahora si que te hablo mas despacio, y tu me escuchas con atención, aunque ya sepas de sobra todo lo que voy a contarte. Aunque sepas que en 5 minutos estaremos discutiendo, y en 6 haremos las paces con un sencillo suspiro, una mirada al suelo, y una medio sonrisa de las mías.


Será que inexplicablemente aun merece la pena ...

martes, 19 de abril de 2011

¿Sabes qué?


Adoro cuando por las mañanas entras en mi cama para despertarme, con ese olor que tienes tan característico y esa risa tuya que brilla con luz propia. Adoro cuando me buscas por toda la casa para decirme algo que sabes que me hará reir, consiguiendo siempre tu objetivo. Adoro que vengas a mi cuando te enfrentas a cualquier nuevo reto en tu emocionante vida, que quieras aprender de mi, que me tengas como referencia... Es increíble, que siendo tan pequeño te sienta ya tan grande.

sábado, 16 de abril de 2011

Ana B.OCA



Sentada aquí, en mi estudio, escucho los ruidos que hace mi madre en la cocina, plato con plato, y me acuerdo del mármol de tus dientes. Me acuerdo de esa boca tuya llena de perlas brillantes.
Me se de memoria los movimientos que hace cuando habla, ríe, o come.
Reconocería mejor que tu misma el sonido de tu risa, esa que llena habitaciones, y que despierta siempre mi lado mas dulce.
Así que si a veces no te miro a los ojos cuando me hablas, perdóname, si tu pudieses verte esa preciosidad desde fuera, solo unas pocas veces al día, aprovecharías las oportunidades... ¿no?

martes, 12 de abril de 2011

Impulsos


A veces tengo ganas de coger mi barra de labios, esa que nunca uso y restregarla contra la áspera pared de mi habitación, solo para ver que pasa.


A veces cuando voy a correr, tengo ganas de tirarme al río y nadar un poco, solo para ver que pasa.


A veces tengo ganas de levantarme en clase, subirme a la mesa y bailar, solo por ver que pasa.


Y cuando cruzo la calle, siempre en esa calle, y un desconocido atractivo me mira fijamente, tengo ganas de agarrarlo por la solapa y besarlo hasta que el semáforo se ponga en rojo, solo para ver que pasa.





lunes, 11 de abril de 2011

Ritmo y Libertad



Le dijeron que le había llegado el momento de cometer errores y perder el tiempo.
Pero prefirió pensarlo mejor.
Y se apartó un poco de la corriente.

El tiempo pasó, y podía ver desde buena altura, que no había nadie alrededor.
Todos estaban en otra parte.
Y se dijo que quizá debía cometer algunos errores y perder un poco el tiempo.

Y entonces algo le dijo que lo pensara mejor
http://www.youtube.com/watch?v=IrTB-iiecqk

viernes, 8 de abril de 2011

Pisando fuerte


Me encanta ver como mis Adidas se van desgastando poco a poco. Creo que es más emocionante que cuando me los puse por primera vez, con el olor a material nuevo, los cordones blancos y las suelas impolutas. Pero prefiero verlos envejecer, ver como el blanco se oscurece y las suelas se desgastan. Porque cuanto más envejecen ellos, más crece mi resistencia; cuanto más envejecen, mejor me siento.
Qué alegría de vejez aquella que es directamente proporcional al bienestar de otro... De cualquier forma, aún nos quedan muchos momentos del día por compartir, muchas horas de batería de Zipy que gastar... mientras sea así, seguirá mereciendo la pena envejecer.