El tiempo, esa invención humana, de la que no tenemos prueba, en la que creemos como se tiene fe en Dios, parece a veces ser la única solución.
El recurso extremo y eficaz que TODO lo puede. A él acudimos cuando todo va mal. A él le pedimos que pase si necesitamos que el mundo olvide un error nuestro.
A él le rogamos, cuando somos insoportablemente felices, para que se pare, o al menos corra más despacio.
A él culpamos de que una relación cambie, de querer menos, o aburrirnos más.
El tiempo nos cambia, nos da y nos quita.
Yo ahora, le pido que deje un rastro de su existencia, y que si está ahí, siga actuando como su naturaleza le exija ser.
El universo me da lecciones de humildad mostrándome que a veces, yo también lo necesito.
http://www.youtube.com/watch?v=r2rIm_Td2Mk

El tiempo. Ese juez que lo pone todo en su sitio. Esa medicina que cura el alma.
ResponderEliminarPero creo que no nos cambia. Cambiamos nosotros, él sólo pasa.
Si, y cómo pasa, cómo lo cambia todo, y con suerte, cómo lo pone todo en su sitio ...
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