sábado, 16 de abril de 2011

Ana B.OCA



Sentada aquí, en mi estudio, escucho los ruidos que hace mi madre en la cocina, plato con plato, y me acuerdo del mármol de tus dientes. Me acuerdo de esa boca tuya llena de perlas brillantes.
Me se de memoria los movimientos que hace cuando habla, ríe, o come.
Reconocería mejor que tu misma el sonido de tu risa, esa que llena habitaciones, y que despierta siempre mi lado mas dulce.
Así que si a veces no te miro a los ojos cuando me hablas, perdóname, si tu pudieses verte esa preciosidad desde fuera, solo unas pocas veces al día, aprovecharías las oportunidades... ¿no?

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