A veces me siento y me pongo a pensar.
De lo poco que me sirve mi decencia. En lo inútil de tratar ser honesta conmigo misma, e intentar hacer las cosas bien.
A veces dudo si merece la pena.
Y luego pienso, ¿quién dice que todo tenga que ser recompensado?
¿Se supone que por ser buena voy a ser mas feliz y voy a conseguir todo lo que quiero?
¿De verdad soy tan ingenua? ¿De verdad me creí el cuento de que la vida si puede ser justa?
Yo no puedo controlarlo todo, no puedo hacer que todo ocurra como espero, o incluso como merezco.
Y luego pienso ... que el hecho de ser así, tal y como soy, es algo tan grande, que no puede haber recompensa exterior que lo iguale.
«Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros» San Mateo 20 1-16
No hay comentarios:
Publicar un comentario