A veces te asaltan, te acosan, te derriban, te inmovilizan sobre el suelo; o se desprenden de las altas y poderosas ramas del olvido, como enmascarados seres enemigos.
A veces, por el contrario, aparecen igual que impuntuales invitados, tropezando y balbuceando, cuando ya habías dejado de esperarlos, y solicitan permiso para entrar.
A veces, están dentro de ti, brotan, crecen, se invisten de facciones, modales y actitudes conocidos, aunque borrosos ya, se incorporan frente a ti y te miran, con rencor o con delicadeza, de hito en hito... Tu sabes quienes son...
A. Gala.
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