
Me veo enorme. Tan grande que no llego a ningún sitio. Rellenando los huecos que el aire me presta, lánguida, anodina, me entrego a la apatía.¿ Lo tendré marcado en la sangre?
Siempre me gana, aunque le ruegue que me deje, siempre vuelve y me invade. Igual que una enfermedad, aunque se trata mas bien de su síntoma.
Luego he de soportar los demás. Y sentir que pierdo el control. Y no recuerdo como llamaba a mis sobras. Porque las llevo colgadas del cuello, y van siempre conmigo.
No sé, si tu eres la solución. Algo me dice que no.
Ojalá esté equivocada en todo. Ojalá venga el enemigo de la apatía, y me consuma hasta que no quede mas que mis sobras, las que llevo colgadas del cuello. Ojalá pueda, y ojalá quiera yo permitirlo.
http://www.youtube.com/watch?v=oBmCNmHeT1M

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