Gabriela se siente ofendida pero tiene que acostumbrarse a eso. Se queda en silencio, mirando su figura en el espejo. (...) Y procura mantener la vista al frente, mientras recuerda las palabras de áquel poeta portugués: "El espejo es el único que refleja la verdad; no se equivoca porque no piensa. Pensar es esencialemente equivocarse."
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