Es extraña la posibilidad de hablar en plural y pocas veces se presenta una oportunidad, por lo que reconocerla y practicarla… Sí, se hace raro.
Pero no por ello, deja de ser agradable. Y nosotras podemos.
Podemos decir que hemos odiado unos cuantos paréntesis sucios y vacíos que se nos han presentado a lo largo de nuestra vida. Por separado y a destiempo. Pero con la misma intensidad.
No hay necesidad absoluta de hablarlo todo ni sincronizar opiniones. No sé qué día o en qué momento lo dejamos todo listo. Sin adornos, sin florituras, sencillamente eficaz y tenazmente capaz de hacernos sentir acompañadas a través del tiempo y la distancia.
Podemos hablar en plural para regocijarnos de lo bueno que ha venido y queda por venir. Si a veces nos inunda la apatía, deja de importarnos.
¿Por qué los demás denominan y definen a la perfección, o al menos eso creen hacer, todas sus relaciones? Nosotras sencillamente hablamos en plural.
Crean si les aseguramos que es más que suficiente.
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